Thursday, January 27, 2005

Célula solar infraroja en spray

Utilizando puntos cuanticos para crear nanopartículas que miden entre dos y cuatro nanometros de diámetro, científicos de la Universidad de Toronto, Canadá, consiguieron desarrollar un nuevo material sensible a la luz infraroja que podrá dar un nuevo impulso a la fabricación de celulas fotovoltaicas de alta capacidad y sensores de imágenes para filmadoras y cámaras fotográficas.

En un artículo publicado en la revista Nature, un equipo liderado por el Profesor Ted Sargent, relata un método por el cual átomos individuales de plomo y azufre son suspendidos en un solvente y luego aplicados como tinta, formando grandes areas con sus nanopartículas.

Los minúsculos nanocristales fueron proyectados para ser sensíbles a la luz de onda infrarroja mediante el acréscimiento de cadenas formadas con ocho átomos de carbono. El resultado es un detector de infrarojos que puede ser literalmente aplicado en la forma de spray.

Las células solares actuales apenas operan en el campo de onda de luz visible, lo que significa que cerca de la mitad del potencial de generación de energia eléctrica de la luz solar continua inexplorado. Las nuevas células fotovoltaicas del profesor Sargent, operan en la franja del infrarojo, aprovechando ese potencial.

En el futuro, la investigación podrá llevar a unificar esa capacidad de operación en los dos tipos de células solares. Las mejores células fotovoltaicas plásticas actuales tienen una eficiencia del 6 por ciento. En teoría,si operaran en ambos campos simultaneamente, las células fotovoltaicas plásticas podrán lograr una eficiéncia del 30 por ciento.

Éstas nuevas células también podrán tener aplicación como sensores de infrarojos en el campo de imágenes, aplicaciones médicas y comunicaciones de fibra optica.

Fuente

Saturday, January 01, 2005

Se derrite el hielo de la Tierra












En algunas zonas de Fairbanks en Alaska, las casas y los edificios se inclinan en ángulos extraños.
El derretimiento del permagel puede provocar que los edificios y las carreteras se derrumban
El derretimiento del permagel afecta muchas zonas frías del planeta.
Algunos se hunden como si se deslizaran cuesta abajo. Las puertas y ventanas se acercan cada vez más al piso.

Es un paisaje arquitectónico que se hace cada vez más familiar en la medida en que se derrite el helado permagel (suelo congelado) del mundo.

El agua reemplaza al hielo y el suelo cede, llevándose consigo a las estructuras construidas en la superficie.

Alaska no es la única región que se desploma. El derretimiento del permagel se acelera a través de todas las regiones frías del planeta, según advirtieron los científicos durante el reciente encuentro de la Unión de Geofísica estadounidense ( AGU) en San Francisco, Estados Unidos.

Además del norte de Alaska, la zona permagel o de suelo congelado, incluye a la mayoría de la tierra del Ártico, como el norte de Canadá y gran parte de Siberia, y también las partes más altas de las regiones montañosas como los Alpes y el Tibet.

Problema de muchos

Se han recibido reportes de derretimiento en todas esas regiones.

"Es un problema que afecta a muchos", dijo Frederick Nelson, geógrafo de la Universidad de Delaware, EE.UU.

Los científicos culpan al calentamiento global del derretimiento. Así como se calienta la temperatura del aire, también lo hace el suelo congelado.

El derretimiento del permagel puede provocar que los edificios y las carreteras se derrumban.
Estas observaciones reiteran las conclusiones de un informe reciente sobre el impacto del clima del Ártico (Artic Climate Impact Asessment), que la pérdida del hielo y permagel en la región norte polar se debe al dramático calentamiento registrado durante el pasado medio siglo.

El derretimiento del suelo congelado puede provocar que los edificios y las carreteras se derrumban y se agrieten las tuberías.

También se afectan los recursos naturales. Los científicos informaron sobre un aumento de desprendimientos de tierra en el permagel de Canadá, cuya base es de tierra, y un aumento de la inestabilidad en regiones montañosas, como los Alpes, donde el hielo está atrapado en los lechos de rocas.

Con la excepción de Rusia y su larga historia de monitoreo del permagel, los récord globales son insuficientes, muchas veces demasiado breves o muy dispersos, para poder determinar la precisa extensión de la pérdida del hielo, indica el doctor Nelson.

Sin embargo, los programas de monitoreo que ahora son mucho de una cobertura mucho mayor, como el Global Terrestrial Network for Permafrost (GTNP), revelan una tendencia de calentamiento a través de toda la zona permagel.

"Lo que tomó un siglo para que se lograra en el siglo 20 se obtendrá en 25 años en el siglo 21, si continua esta tendencia", agregó.






El derretimiento del permagel afecta muchas zonas frías del planeta.


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