Thursday, January 31, 2008

Generador Eléctrico Microbiano Para Cubrir Necesidades Básicas de Electricidad

Un sistema nuevo, económico y revolucionario para la producción de energía eléctrica, que consume basura, abono y otros desechos, aunque no es apropiado para sustituir a las redes municipales existentes de distribución de energía, podría proporcionarla en cantidades modestas pero cruciales en las zonas donde no es factible obtenerla por otros métodos más caros.



Peter Girguis, profesor de Biología Evolutiva, ha desarrollado una célula de combustible alimentada por la actividad natural de microbios anaerobios. Las células pueden ser fabricadas por sólo unos pocos dólares, poniéndolas al alcance de las personas en zonas empobrecidas del mundo que hoy no tienen acceso alguno a la electricidad.

Aunque el rendimiento energético de estas nuevas células es relativamente bajo, sí basta para permitir un alumbrado funcional o para recargar las baterías de dispositivos importantes, como por ejemplo los teléfonos móviles, un medio de comunicación de creciente importancia en las zonas donde no existen infraestructuras de telefonía fija.

"En la Tierra hay 2.800 millones de personas sin electricidad que están reclamando disponer de ella", subraya Girguis. "La mayoría de esas personas necesitan la electricidad para la iluminación y las telecomunicaciones".

Los científicos han estado estudiando en el laboratorio las células de combustible microbianas durante décadas. El objetivo de Girguis ha sido tomar el conocimiento existente y aplicarlo en un dispositivo funcional y barato que pueda ser distribuido en los lugares carentes de electricidad.

El punto crucial es que estas células de combustible no exigen materiales de calidad superior para operar de modo apropiado, bastándoles materiales baratos, lo que disminuye significativamente su costo.

Las células de combustible funcionan gracias a una característica particular de las bacterias anaerobias. Ellas viven y metabolizan sus alimentos en ambientes sin oxígeno, produciendo electrones extra que normalmente liberan en el material a su alrededor. Introduciendo ahí un electrodo, es posible recolectar esos electrones para crear una pequeña corriente eléctrica.

La célula de combustible de Girguis utiliza un electrodo, cables y una pequeña placa con circuitería, del tamaño de un mazo de cartas. La electricidad fluye desde el electrodo a la placa, y de ahí hacia el exterior por una de las dos tomas de corriente existentes en el lado opuesto. Una toma proporciona la energía para dispositivos eléctricos como las bombillas de tipo LED (de ultrabajo consumo), mientras el otro tiene un cargador para un teléfono móvil.

Iqbal Quadir (del MIT), quien puso en marcha una compañía que ha llevado el servicio de telefonía móvil a millones de personas en Bangladesh, permitirá la distribución de las células de combustible microbianas de Girguis como parte de una nueva empresa de generación de energía que Quadir está impulsando.

Sin embargo, deben darse varios pasos antes de que esa implantación sea una realidad. Aunque Girguis ha desarrollado varias células de combustible diferentes, todavía no ha empezado a producirlas. Es necesario continuar las investigaciones sobre éstas para ver la diferencia en el rendimiento de las distintas tierras y sedimentos, y qué sucede exactamente cuando la tierra se enriquece con esa materia orgánica.

Un beneficio adicional de la tecnología de las células de combustible es que al no quemar combustibles fósiles, generan energía sin producir impactos negativos sobre el clima.

Harvard University

Saturday, February 26, 2005

Apuestan por extraer el CO2 de la atmósfera y enterrarlo

Ante la imposibilidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2), como propone el Protocolo de Kioto, científicos de EE.UU. intentan extraerlo de la atmósfera y enterrarlo.

El laboratorio Goldwater Materials Science de la Universidad Estatal de Arizona está convencido de que puede neutralizar el CO2 de la atmósfera al combinarlo con olivina o serpentina, dos minerales comunes. A la mezcla se le añade agua, cloridio de sodio y bicarbonato de sodio hasta producir magnesio carbonado, una sustancia estable que puede quemarse, convertirse en pavimento o enterrarse.

Con esta fórmula, que denominan "soda sucia", los expertos norteamericanos esperan eliminar los gases que provocan el efecto invernadero. Estas emisiones han aumentado un 33% desde que comenzó la era industrial, y se prevé que se triplicarán este siglo.

El profesor Michael McKelvy, que trabaja en las investigaciones de Arizona, sostiene que el proceso logra en cuatro horas lo que la naturaleza tarda 100.000 años en hacer. El problema es que actualmente cuesta unos 70 dólares por tonelada, motivo por el que más de una docena de científicos en otros cuatro laboratorios intentan abaratar el costo al descomponer los minerales que se forman con el proceso de conversión.

El Departamento de Energía estadounidense financia 65 proyectos de este tipo, con un costo de 80 millones de dólares, cifra que puede aumentar si la Casa Blanca logra los 107,4 millones de dólares que ha pedido en los presupuestos del año que viene. Además, el Gobierno de Bush planea invertir 550 millones de dólares en una década en otro proyecto llamado FutureGen, que consiste en una planta de carbón que capturará las emisiones nada más generarlas.

Las fórmulas para deshacerse de ese CO2 pasan por enterrarlo hasta convertirlo en líquido y arrojarlo al mar, como hacen algunos proyectos noruegos, o por convencer a las plantas nucleares para que compren tierras en las que plantar árboles. Los árboles absorben de forma natural las emisiones, pero las liberan cuando se cortan o se queman, por lo que se considera una solución temporal.

Fuente: Consumer.es

Thursday, February 10, 2005

Las costas podrían desaparecer

Científicos alertaron ante el rápido deshielo de la parte occidental de la Antátida. Fenómeno hará subir el nivel de los océanos en 4,9 metros, lo que hará desaparecer importantes zonas costeras.



Londres, Inglaterra
02 Feb 2005
La fundición de la densa capa de hielo que cubre la parte occidental de la Antártida podría elevar en casi 4,9 metros el nivel de los océanos, según las alarmantes predicciones de un equipo de científicos británicos.

Los expertos, del British Antartic Survey (BAS), con sede en Cambridge (Reino Unido), han descubierto que esas masas de hielo, que se creían hasta ahora estables, pueden comenzar a desintegrarse, según se explicó en una Conferencia Internacional sobre el Clima que se celebra desde el martes en la ciudad inglesa de Exeter.

El equipo del BAS, que ha medido la densidad de la capa de hielo, ha llegado a la conclusión de que este último se está desprendiendo y cayendo al mar a un ritmo anual de 250 metros cúbicos, lo que de por sí está elevando ya el nivel de los océanos en un quinto de milímetro por año.

El profesor Chris Rapley, director del British Antartic Survey, declaró a los expertos reunidos en Exeter, que ese descubrimiento había alertado a la comunidad científica sobre el peligro que representa ese fenómeno para el conjunto del planeta.

Hace cuatro años, en el último informe del grupo intergubernamental sobre cambio climático de las Naciones Unidas, se desestimaron las señales de alarma en ese sentido.

En aquel informe se presentaba a la Antártida como un "un gigante adormecido en términos de cambio climático, pero yo diría que el gigante se ha despertado. Estamos muy preocupados", afirmó el científico británico ante sus colegas.

Rapley agregó que hoy no es posible compartir el optimismo de estudios anteriores, según lo cuales no había peligro de que esa capa de hielo se desintegrase antes del año 2100.

El eventual colapso de esos hielos antárticos constituiría un desastre de proporciones gigantescas ya que sumergiría enormes zonas costeras de países tanto en desarrollo como desarrollados.

La conferencia de Exeter (suroeste de Inglaterra) es parte de los esfuerzos del gobierno Unido de aprovechar su presidencia, este año, del G-8 (los países más ricos y Rusia), para llamar la atención del mundo sobre el cambio climático.

El primer ministro británico, Tony Blair, ha pedido a los científicos reunidos en esa ciudad británica que traten de determinar a partir de qué momento el cambio climático al que asistimos comenzará a tener consecuencias catastróficas, tanto para las sociedades del planeta como para los ecosistemas.

El martes se presentaron varios informes en la reunión, entre ellos uno que advertía del posible impacto del cambio climático en la corriente del Golfo, pero el que causó más alarma fue precisamente el relacionado con el hielo de la Antártida.

Los científicos comenzaron a preocuparse por la fundición del hielo polar hace ya más de un cuarto de siglo, cuando descubrieron que las rocas que le sirven de base están en buena parte muy por debajo del nivel del mar.

Algunos expertos llegaron entonces a la conclusión de que en determinadas circunstancias, por ejemplo, en el caso que se fundiese el borde de la capa de hielo debido a la elevación de la temperatura, el agua del océano podría ir socavando esa masa helada, que terminaría desintegrándose.

Los científicos británicos han detectado el rápido desplome de hielo en el mar de Amundsen a partir de tres zonas: la isla de los Pinos, Thwaites, y otra no mencionada.

"Nuestro descubrimiento reabre el debate" sobre la amenaza que supone el deshielo antártico, afirmó el director del BAS.

En la misma conferencia, científicos israelíes predijeron también la rápida desaparición de los arrecifes coralíferos conforme vaya aumentando la acidez de los mares por la absorción del dióxido de carbono de la atmósfera.

Los océanos absorben aproximadamente un 48 por ciento de las emisiones de CO2 causadas por el hombre, lo que retrasa el efecto invernadero, pero al mismo tiempo aumenta la acidez de las aguas oceánicas, y esto representa un peligro para los corales y otros organismos.

Autor: EFE
Fuente: http://www.24horas.cl/detalle.asp?IDC=158118&IDS=6

Thursday, January 27, 2005

Célula solar infraroja en spray

Utilizando puntos cuanticos para crear nanopartículas que miden entre dos y cuatro nanometros de diámetro, científicos de la Universidad de Toronto, Canadá, consiguieron desarrollar un nuevo material sensible a la luz infraroja que podrá dar un nuevo impulso a la fabricación de celulas fotovoltaicas de alta capacidad y sensores de imágenes para filmadoras y cámaras fotográficas.

En un artículo publicado en la revista Nature, un equipo liderado por el Profesor Ted Sargent, relata un método por el cual átomos individuales de plomo y azufre son suspendidos en un solvente y luego aplicados como tinta, formando grandes areas con sus nanopartículas.

Los minúsculos nanocristales fueron proyectados para ser sensíbles a la luz de onda infrarroja mediante el acréscimiento de cadenas formadas con ocho átomos de carbono. El resultado es un detector de infrarojos que puede ser literalmente aplicado en la forma de spray.

Las células solares actuales apenas operan en el campo de onda de luz visible, lo que significa que cerca de la mitad del potencial de generación de energia eléctrica de la luz solar continua inexplorado. Las nuevas células fotovoltaicas del profesor Sargent, operan en la franja del infrarojo, aprovechando ese potencial.

En el futuro, la investigación podrá llevar a unificar esa capacidad de operación en los dos tipos de células solares. Las mejores células fotovoltaicas plásticas actuales tienen una eficiencia del 6 por ciento. En teoría,si operaran en ambos campos simultaneamente, las células fotovoltaicas plásticas podrán lograr una eficiéncia del 30 por ciento.

Éstas nuevas células también podrán tener aplicación como sensores de infrarojos en el campo de imágenes, aplicaciones médicas y comunicaciones de fibra optica.

Fuente

Saturday, January 01, 2005

Se derrite el hielo de la Tierra












En algunas zonas de Fairbanks en Alaska, las casas y los edificios se inclinan en ángulos extraños.
El derretimiento del permagel puede provocar que los edificios y las carreteras se derrumban
El derretimiento del permagel afecta muchas zonas frías del planeta.
Algunos se hunden como si se deslizaran cuesta abajo. Las puertas y ventanas se acercan cada vez más al piso.

Es un paisaje arquitectónico que se hace cada vez más familiar en la medida en que se derrite el helado permagel (suelo congelado) del mundo.

El agua reemplaza al hielo y el suelo cede, llevándose consigo a las estructuras construidas en la superficie.

Alaska no es la única región que se desploma. El derretimiento del permagel se acelera a través de todas las regiones frías del planeta, según advirtieron los científicos durante el reciente encuentro de la Unión de Geofísica estadounidense ( AGU) en San Francisco, Estados Unidos.

Además del norte de Alaska, la zona permagel o de suelo congelado, incluye a la mayoría de la tierra del Ártico, como el norte de Canadá y gran parte de Siberia, y también las partes más altas de las regiones montañosas como los Alpes y el Tibet.

Problema de muchos

Se han recibido reportes de derretimiento en todas esas regiones.

"Es un problema que afecta a muchos", dijo Frederick Nelson, geógrafo de la Universidad de Delaware, EE.UU.

Los científicos culpan al calentamiento global del derretimiento. Así como se calienta la temperatura del aire, también lo hace el suelo congelado.

El derretimiento del permagel puede provocar que los edificios y las carreteras se derrumban.
Estas observaciones reiteran las conclusiones de un informe reciente sobre el impacto del clima del Ártico (Artic Climate Impact Asessment), que la pérdida del hielo y permagel en la región norte polar se debe al dramático calentamiento registrado durante el pasado medio siglo.

El derretimiento del suelo congelado puede provocar que los edificios y las carreteras se derrumban y se agrieten las tuberías.

También se afectan los recursos naturales. Los científicos informaron sobre un aumento de desprendimientos de tierra en el permagel de Canadá, cuya base es de tierra, y un aumento de la inestabilidad en regiones montañosas, como los Alpes, donde el hielo está atrapado en los lechos de rocas.

Con la excepción de Rusia y su larga historia de monitoreo del permagel, los récord globales son insuficientes, muchas veces demasiado breves o muy dispersos, para poder determinar la precisa extensión de la pérdida del hielo, indica el doctor Nelson.

Sin embargo, los programas de monitoreo que ahora son mucho de una cobertura mucho mayor, como el Global Terrestrial Network for Permafrost (GTNP), revelan una tendencia de calentamiento a través de toda la zona permagel.

"Lo que tomó un siglo para que se lograra en el siglo 20 se obtendrá en 25 años en el siglo 21, si continua esta tendencia", agregó.






El derretimiento del permagel afecta muchas zonas frías del planeta.


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