Saturday, February 26, 2005

Apuestan por extraer el CO2 de la atmósfera y enterrarlo

Ante la imposibilidad de reducir las emisiones de dióxido de carbono (CO2), como propone el Protocolo de Kioto, científicos de EE.UU. intentan extraerlo de la atmósfera y enterrarlo.

El laboratorio Goldwater Materials Science de la Universidad Estatal de Arizona está convencido de que puede neutralizar el CO2 de la atmósfera al combinarlo con olivina o serpentina, dos minerales comunes. A la mezcla se le añade agua, cloridio de sodio y bicarbonato de sodio hasta producir magnesio carbonado, una sustancia estable que puede quemarse, convertirse en pavimento o enterrarse.

Con esta fórmula, que denominan "soda sucia", los expertos norteamericanos esperan eliminar los gases que provocan el efecto invernadero. Estas emisiones han aumentado un 33% desde que comenzó la era industrial, y se prevé que se triplicarán este siglo.

El profesor Michael McKelvy, que trabaja en las investigaciones de Arizona, sostiene que el proceso logra en cuatro horas lo que la naturaleza tarda 100.000 años en hacer. El problema es que actualmente cuesta unos 70 dólares por tonelada, motivo por el que más de una docena de científicos en otros cuatro laboratorios intentan abaratar el costo al descomponer los minerales que se forman con el proceso de conversión.

El Departamento de Energía estadounidense financia 65 proyectos de este tipo, con un costo de 80 millones de dólares, cifra que puede aumentar si la Casa Blanca logra los 107,4 millones de dólares que ha pedido en los presupuestos del año que viene. Además, el Gobierno de Bush planea invertir 550 millones de dólares en una década en otro proyecto llamado FutureGen, que consiste en una planta de carbón que capturará las emisiones nada más generarlas.

Las fórmulas para deshacerse de ese CO2 pasan por enterrarlo hasta convertirlo en líquido y arrojarlo al mar, como hacen algunos proyectos noruegos, o por convencer a las plantas nucleares para que compren tierras en las que plantar árboles. Los árboles absorben de forma natural las emisiones, pero las liberan cuando se cortan o se queman, por lo que se considera una solución temporal.

Fuente: Consumer.es

Thursday, February 10, 2005

Las costas podrían desaparecer

Científicos alertaron ante el rápido deshielo de la parte occidental de la Antátida. Fenómeno hará subir el nivel de los océanos en 4,9 metros, lo que hará desaparecer importantes zonas costeras.



Londres, Inglaterra
02 Feb 2005
La fundición de la densa capa de hielo que cubre la parte occidental de la Antártida podría elevar en casi 4,9 metros el nivel de los océanos, según las alarmantes predicciones de un equipo de científicos británicos.

Los expertos, del British Antartic Survey (BAS), con sede en Cambridge (Reino Unido), han descubierto que esas masas de hielo, que se creían hasta ahora estables, pueden comenzar a desintegrarse, según se explicó en una Conferencia Internacional sobre el Clima que se celebra desde el martes en la ciudad inglesa de Exeter.

El equipo del BAS, que ha medido la densidad de la capa de hielo, ha llegado a la conclusión de que este último se está desprendiendo y cayendo al mar a un ritmo anual de 250 metros cúbicos, lo que de por sí está elevando ya el nivel de los océanos en un quinto de milímetro por año.

El profesor Chris Rapley, director del British Antartic Survey, declaró a los expertos reunidos en Exeter, que ese descubrimiento había alertado a la comunidad científica sobre el peligro que representa ese fenómeno para el conjunto del planeta.

Hace cuatro años, en el último informe del grupo intergubernamental sobre cambio climático de las Naciones Unidas, se desestimaron las señales de alarma en ese sentido.

En aquel informe se presentaba a la Antártida como un "un gigante adormecido en términos de cambio climático, pero yo diría que el gigante se ha despertado. Estamos muy preocupados", afirmó el científico británico ante sus colegas.

Rapley agregó que hoy no es posible compartir el optimismo de estudios anteriores, según lo cuales no había peligro de que esa capa de hielo se desintegrase antes del año 2100.

El eventual colapso de esos hielos antárticos constituiría un desastre de proporciones gigantescas ya que sumergiría enormes zonas costeras de países tanto en desarrollo como desarrollados.

La conferencia de Exeter (suroeste de Inglaterra) es parte de los esfuerzos del gobierno Unido de aprovechar su presidencia, este año, del G-8 (los países más ricos y Rusia), para llamar la atención del mundo sobre el cambio climático.

El primer ministro británico, Tony Blair, ha pedido a los científicos reunidos en esa ciudad británica que traten de determinar a partir de qué momento el cambio climático al que asistimos comenzará a tener consecuencias catastróficas, tanto para las sociedades del planeta como para los ecosistemas.

El martes se presentaron varios informes en la reunión, entre ellos uno que advertía del posible impacto del cambio climático en la corriente del Golfo, pero el que causó más alarma fue precisamente el relacionado con el hielo de la Antártida.

Los científicos comenzaron a preocuparse por la fundición del hielo polar hace ya más de un cuarto de siglo, cuando descubrieron que las rocas que le sirven de base están en buena parte muy por debajo del nivel del mar.

Algunos expertos llegaron entonces a la conclusión de que en determinadas circunstancias, por ejemplo, en el caso que se fundiese el borde de la capa de hielo debido a la elevación de la temperatura, el agua del océano podría ir socavando esa masa helada, que terminaría desintegrándose.

Los científicos británicos han detectado el rápido desplome de hielo en el mar de Amundsen a partir de tres zonas: la isla de los Pinos, Thwaites, y otra no mencionada.

"Nuestro descubrimiento reabre el debate" sobre la amenaza que supone el deshielo antártico, afirmó el director del BAS.

En la misma conferencia, científicos israelíes predijeron también la rápida desaparición de los arrecifes coralíferos conforme vaya aumentando la acidez de los mares por la absorción del dióxido de carbono de la atmósfera.

Los océanos absorben aproximadamente un 48 por ciento de las emisiones de CO2 causadas por el hombre, lo que retrasa el efecto invernadero, pero al mismo tiempo aumenta la acidez de las aguas oceánicas, y esto representa un peligro para los corales y otros organismos.

Autor: EFE
Fuente: http://www.24horas.cl/detalle.asp?IDC=158118&IDS=6